Jueves, 13 de julio de 2006
Nuestra ropa, nuestro coche y nuestra casa refleja cómo nos sentimos con nosotros mismos. Una mente dispersa va a producir objetos desparramados por todas partes.
Cuando ponemos paz y armonía en nuestros pensamientos, automáticamente nuestra apariencia y todas nuestras pertenencias se vuelven armoniosas y agradables.
Me arreglo bien cada mañana y llevo ropa que refleje mi aprecio y amor por la vida. Soy un ser hermoso por dentro y por fuera.
Por: Bernardo Garcia | Vida Cotidiana | Comentarios (0) | Referencias (0)
Página de autoayuda con consejos para vivir mejor más feliz, superarse como persona y alcanzar los objetivos deseados.