Miércoles, 14 de junio de 2006
A la hora de aprender a concentrarse, las técnicas de relajación y de educación de la mente ayudan a obtener buenos resultados. Se considera que el cerebro es como un músculo que debe entrenarse para conseguir un buen control mental y centrarse en la tarea, aunque también se debe tener en cuenta la necesidad de hacer descansos para que éste no se agote. A medida que pasa el tiempo el rendimiento disminuye y es necesario realizar un pequeño descanso cada 50 minutos de estudio. Esta parada se irá ampliando a medida que pasen las horas, sin que llegue a exceder en ningún caso los 30 minutos.
Es importante
evitar el cansancio físico y mental. En la medida en que se intente estudiar un texto, se asimilará mejor si la persona no se limita a leerlo, sino que además lo
subraya, hace esquemas o intenta verbalizar lo que va aprendiendo.
Otro punto importante a la hora de aprender a concentrarse es contar con las
condiciones adecuadas y una planificación horaria: Claramente, en la familia tiene que haber un horario para la concentración, es muy importante que los padres aprendan que cuando el niño está en casa tiene que tener un momento para hacer la tarea y que ese momento tiene que llegar antes del momento en que se otorguen los premios. Por tanto, no puede hacer las tareas que le gustan, como jugar o ver la televisión, antes del trabajo, sino que tiene que ser al revés.
Asimismo, el hecho de que el niño esté sobrecargado de actividades extraescolares conlleva que su cansancio aumente y que, probablemente, se encuentre desmotivado en el momento de hacer los deberes. Es muy difícil ponerse a las nueve de la noche a repasar una lección o a hacer una lectura, porque después de todo el día estamos muy cansados y el cerebro ya no funciona igual.
Al igual que en el trabajo, el alumno debe distribuir sus tareas y
hacer primero aquellas que requieren mas atención y, por último, las más sencillas. En cuanto a los premios, afirma que deben tener la función de estimular la concentración y premiar el esfuerzo para que los niños consoliden unos hábitos de trabajo.
Por último, es importante que en el caso de los más pequeños,
cuenten con modelos en los que fijarse y a los que imitar, es decir, que tengan cerca una persona que les motive y les enseñe la importancia de aprender a concentrarse. En este sentido, esos modelos tienen que estar tanto en la escuela como en la propia familia puesto que no es suficiente que en la escuela se diga al niño que memorice una poesía para el día siguiente, si luego no se le enseña cómo hacerlo o, cuando llega a casa, los padres tampoco le explican la estrategia de memorización. Del mismo modo que es muy difícil que un niño tenga interés hacia la lectura si ve que en su familia nadie lee, resulta complicado que el niño se concentre si no ve que los demás lo hacen.
Por: Bernardo Garcia | Estudio | Comentarios (0) | Referencias (0)